Érase una vez… ShowLeap (3/4)

En capítulos anteriores… ¿Que aún no has visto el segundo capítulo de «Érase una vez… ShowLeap»? ¡LÉELO!

Captura de pantalla 2014-10-07 a la(s) 17.33.30Llamadas de la prensa, cartas de felicitaciones de los rectores de la Politècnica de Valencia, invitaciones a mesas redondas, entrevistas en radios…¡Felicitaciones varias!

Durante unos dos meses, esto fue una constante en la vida de nuestros protagonistas. Estaban muy ilusionados y decididos a trabajar duro en ShowLeap pero, con tanto ajetreo, solo podían dedicarse a hacer gestiones y preparar la documentación que se les requería en Think Big, un programa de la Fundación Telefónica al que accedieron. Llegados a este punto, desafortunadamente, Nela tuvo que continuar con su tesis doctoral y dejó el proyecto, pero aún hoy día —desde la distancia— continúa alegrándose y animando a sus compañeros.

Pero, como decíamos, la cantidad de papeleo y gestiones necesarias empezaron a agotar a nuestros tres intrépidos estudiantes (¡Qué razón tenía Larra cuando escribió «Vuelva usted mañana»!). Zuzanna, Jordi y Rubén se vieron obligados a ponerse en contacto con José Marín-Roig Ramón, un profesor del Instituto Ideas de la Escola Politècnica Superior de Gandia que les invitó a ir de oyentes a sus clases de ‘Creación de empresas’. Aunque fuera un territorio indescifrable para tres frikis provenientes del mundo gaussiano, era imprescindible tener conceptos básicos de marketing y administración de empresas para poder optar a cualquier tipo de financiación para el proyecto. Y aquí nuestra historia llega a otro de sus puntos claves.

Teo y su portátil, nerviosos antes de la presentación en el MAAC de Microsoft
Teo y su portátil, nerviosos antes de la presentación en el MAAC de Microsoft © ShowLeap

Por caprichos de la vida, Zuzanna y Jordi se encontraron en la primera clase a la que asistieron con Teo, un estudiante de Comunicación Audiovisual (¡no pelirrojo!). Gracias a él ShowLeap pudo sacar adelante muchas presentaciones y todo lo relacionado con la creación de la marca, por lo que pronto le propusieron unirse al proyecto. ¡El equipo de ShowLeap empezaba a crecer!

Nuestros protagonistas tenían una idea, apoyo, visibilidad, ganas, ilusión, un Teo no pelirrojo con conocimientos de diseño, marketing y comunicación, y un proyecto sobre la Lengua de Signos Española… Pero, irónicamente, justo ahí es donde flojeaban. ¡Necesitaban a incorporar a alguien relacionado directamente con la LSE!

¿Quieres saber cómo continúa la historia? El próximo lunes 3 de noviembre, cuarto y último capítulo de «Érase una vez… ShowLeap».

Érase una vez… ShowLeap (2/4)

En capítulos anteriores… ¿Que aún no has visto el primer capítulo de «Érase una vez… ShowLeap»? ¡LÉELO!

La del jueves 2 de abril fue una noche excitante (todo lo excitante que puede ser una noche para unos frikis de la programación) en la que nuestros aguerridos protagonistas no pararon de investigar la API del dispositivo. Rubén llegó desde Alicante para reunirse con Zuzanna y Jordi (compañeros de piso en Gandía) en la que meses después se convertiría en la central de operaciones de ShowLeap. Los tres juntos, por fin, lograron darle forma a la idea; y a la mañana siguiente, muy temprano, se dirigieron a Valencia —sede del concurso— con sus únicas armas: pizarra, rotuladores y el dispositivo Leap Motion. ¡Tan emocionados estaban que ni siquiera se percataron de que no tenían ni dónde dormir!

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Jordi, Zuzanna, Nela y Rubén en el HackForGood VLC

Una vez llegados al lugar —la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación de la UPV—, Zuzanna, Jordi y Rubén recogieron sus respectivas acreditaciones y almorzaron mientras intentaban bajar las pulsaciones (¡gracias a los organizadores por los muffins y el café!). En esas que se les acercó una profesora de Matemáticas ecuatoriana que se encontraba haciendo el doctorado en la Universitat Politècnica de València, «interesada en nuevas tecnologías». Aunque Nela —que así se llamaba— no se iba a presentar al concurso, la conversación empezó a fluir entre los cuatro y pronto le propusieron unirse a esta descabellada idea. Hasta ese momento eran tres desarrolladores formados en las mazmorras del Grado en Telecomunicaciones y seguro que les vendría bien otro punto de vista; una persona capaz de investigar sobre la situación de las personas sordas en España, las soluciones tecnológicas existentes y cómo encarar la presentación para el HackForGood.

El viernes 3 de abril, día de la inauguración del concurso, cada equipo debía explicar qué quería conseguir en el hackatón. Cuando llegó el turno de ShowLeap (¿ya sabéis de dónde viene el nombre?), Zuzanna explicó la idea a los asistentes… y pareció que gustaba. ¡Incluso hubo quién presto atención a nuestro imberbe proyecto! Así pues, tras llenar de nuevo los estómagos, los cuatro se pusieron manos a la obra. Después de una tarde entera aprendiendo a programar el dispositivo nos dieron las 21 h (como al gran Sabina) y el recinto del HackForGood tenía que cerrar.

Nuestros protagonistas tuvieron que volver a la realidad. ¿Dónde dormían? Nela se erigió en salvadora del grupo: acogería a los tres valientes estudiantes en su casa. Aunque dormir, no durmieron mucho: tras descansar solo tres horas, su jornada empezó el sábado a las 4 AM (sí, AM). El equipo decidió implementar unos cuantos gestos para impresionar al jurado. Las horas pasaron demasiado rápido y pronto llegó la hora fatídica del pitch. No había quedado tiempo para practicar la exposición y, como Murphy no andaba muy lejos, ShowLeap iba a ser el primer proyecto en presentarse. He aquí  el resultado:

Pasado el miedo escénico, todo estaba en manos del jurado. Pocos minutos después el agotamiento de estos cuatro emprendedores desaparecería al escuchar el nombre de su proyecto junto a la palabra «ganadores». ShowLeap se llevó el primer premio del HackForGood Valencia y, tres días después, el HackForGood Global (el premio a nivel nacional)… pero no sería el único: el proyecto acabó acaparando un total de siete premios: dos a nivel local (Valencia ) y cinco a nivel nacional.

Punto y aparte. ¡A partir de este momento empieza la locura!

¿Quieres saber cómo continúa la historia? El próximo lunes 27 de octubre, tercer capítulo de «Érase una vez… ShowLeap».

Nuestra experiencia en ‘The South Summit’

La semana pasada asistí a uno de los eventos de emprendedores con más renombre del país: The South Summit. ¿Que qué es eso? Pues un encuentro entre startups como ShowLeap. Allí, emprendedores, empresas e inversores se reúnen con el objetivo de darse a conocer en el sector de mercado, promocionarse, vender el proyecto y compartir experiencias e ideas con otras startups.

El encuentro, organizado por Spain Startup, IE Business School y Comunica+A, tuvo lugar en la plaza de Toros de las Ventas, en Madrid, y en él se desarrollaron muchas actividades —sobretodo charlas y actos, tanto con los emprendedores como con los inversores. Intervinieron figuras importantes como Eric Schmidt (presidente de Google), Alex Barrera (Press42), María Benjumea (presidenta de Spain Startup y vicepresidenta del Círculo de Empresarios) o Ferrán Adrià (El Bulli Foundation), entre muchos otros.

He de reconocer que estaba todo muy bien organizado y había un ambiente distendido, a pesar de la impresión de formalidad que daba desde fuera. La mayoría de las charlas se daban en inglés, lo cual me hizo abrir los ojos para “ponerme las pilas” con el idioma. Una de las conclusiones más importantes que he sacado es que hay que controlar el inglés al 100%.

El primer día entablé relación con algún que otro emprendedor de proyectos muy interesantes. Por ejemplo, conocí al equipo del proyecto TEDCAS, con el que compartimos la tecnología Leap Motion como pieza clave en nuestros proyectos. También me acerqué a la zona de las empresas, donde pude charlar e informarme con gigantes como Google, Microsoft Venture, Amazon o Facebook.

Bajo mi punto de vista creo que hay aspectos que se podrían mejorar, sobretodo a la hora de entablar relación con las startups. Me dio la impresión de que, para algunas personas, el objetivo primordial era el egoísmo de venderse a sí mismos, no de conocer los demás proyectos, apoyarse unos a otros, colaborar para crear nuevas ideas, buscar alternativas junto con otros equipos, etc. No obstante, The South Summit es un buen evento para potenciar la cultura de la innovación tecnológica en España y realmente abre muchas puertas para que startups como Showleap puedan sacar adelante su sueño.

Despido esta entrada con un par de frases enormemente motivadoras que se pudieron escuchar en The South Summit.  ¿Qué os parecen?

«No tengan miedo al fracaso, de cada fracaso se aprende una lección y hay que convertir un sueño en una idea, una idea en un proyecto y un proyecto en una empresa».

José Manuel Soria, ministro de Industria, Turismo y Comercio

«Es importante que permitamos a la gente ser libres para innovar. Dejemos que la innovación fluya y si queremos ir lejos, mejor juntos. […] Quizás no todos los problemas tengan rápida solución, pero podrán tenerla en 10 años gracias al emprendimiento y la innovación. Los emprendedores serán el motor de la innovación y el empleo en España».

Eric Schmidt, presidente de Google

—Foto y citas: valenciaplaza.com

Érase una vez… ShowLeap (1/4)

OnceUponaTimeÉrase una vez, allá por marzo de 2014, tres inquietos estudiantes de Telecomunicación que llevaban meses buceando en su inspiración para encontrar aquello a lo que muchos llaman «una idea feliz»: algo nuevo y motivador.

Zuzanna, Jordi y Rubén habían sido compañeros de clase y les apasionaba el mundo en el que habían decidido meterse, por lo que cuando vieron el anuncio del concurso HackForGood no dudaron en presentarse. El hackatón (así se conocen los encuentros de programadores para desarrollar software de manera colaborativa) estaba centrado en la innovación social y consistía en desarrollar una idea que ayudase a resolver problemas sociales. «Todo lo que contribuya a crear un mundo mejor», decían en su web. Llegados a este punto podríamos seguir la historia con dignidad y épica, alabando la claridad y la firmeza de sus ideas y de su proyecto… podríamos, pero vamos a intentar mentir lo menos posible en este apasionante relato. La verdad es que, a pocos días de la celebración del concurso, nuestros protagonistas estaban algo perdidos.

Como la distancia no permitía otra vía, se reunieron por videoconferencia para intentar arrojar algo de luz a esta nueva aventura a la que se enfrentaban. Ya estaban inscritos en el concurso, pero ¿qué podían presentar? La tormenta de ideas fue de tal magnitud que, aún hoy, la AEMET nos solicita documentación sobre aquella gloriosa noche. Resulta que el verano anterior Jordi había comprado un dispositivo llamado Leap Motion, capaz de detectar gestos mediante un conjunto de sensores —y este aparato se convertirá, junto con el lenguaje de programación Python, en la piedra angular del proyecto. El caso es que, con esto sobre la mesa, nuestros tres azarosos aventureros empezaron a devanarse los sesos… hasta que, en algún momento de ese extraño fenómeno meteorológico mental,  a Rubén se le ocurrió una idea. LA IDEA.

«¿Y por qué no hacemos un traductor de Lengua de Signos Española a castellano oral?»

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Nuestro amado Leap Motion © ShowLeap

Touché. Esa misma noche empezaron a devorar toda la información posible para ver si ya existía algo parecido. ¡Nada! En el mercado había muchos traductores de castellano escrito a LSE, pero ninguno realizaba el proceso inverso. Incluso en la propia web del HackForGood encontraron una idea similar: una tal Rebeca Díez proponía el uso de la cámara de móviles y tablets para traducir la lengua de signos; pero esto no hizo más que reafirmar a nuestros jóvenes investigadores en la idea de que sólo con un dispositivo de vídeo no era posible llevar a cabo el objetivo que se habían planteado, puesto que necesitaban recoger los datos en tres dimensiones. Aún así contactaron con Rebeca, quien les dio mucho ánimo para hacer realidad su maravillosa idea.

La «idea feliz» se enfrentaba al primero de los retos: los tres amigos tenían que descubrir cómo programar y usar el dispositivo Leap Motion para que interpretase gestos y los transformase en palabras escritas. «Si tenemos este dispositivo, podemos programarlo para que sepa interpretar los signos», se repetían hasta el martirio.

¿Quieres saber cómo continúa la historia? El próximo lunes 20 de octubre, el segundo capítulo de «Érase una vez… ShowLeap».