La lengua de signos española

La lengua de signos española (LSE) es una lengua viso-gestual, con sus propias características lingüísticas y gramaticales, reconocida en nuestro país desde 2007.

Propia de las personas sordas y sordociegas, la lengua de signos es una lengua natural de carácter visual, espacial, gestual y manual en cuya conformación intervienen factores históricos, culturales, lingüísticos y sociales.

Origen del término

Antiguamente, hasta más o menos entrado el siglo XIX, la lengua de signos respondía al término de lenguaje de los sordos o lenguaje de señas pero, debido a la influencia de los maestros franceses de la época, se comenzó a llamar lenguaje de signos. Aunque en el siglo XX hubo un retroceso y se volvió a cambiar el término por lenguaje mímico o gestual, actualmente —por fin— se ha acuñado esta lengua como lengua de signos.

¿Qué sabes de la comunidad sorda?

  • Imagen-009«¿La lengua de signos es mímica?»
  • ¡Qué va! La lengua de signos es una lengua precisamente porque conforma una serie de normas y reglas gramaticales que la hacen diferenciarse de cualquier otro tipo de comunicación no oral.
  • «He escuchado que la LSE se compone de las letras del abecedario. Es así, ¿verdad?»
  • No sé dónde habrás escuchado eso, pero no. La LSE tiene su propia estructura gramatical y además tiene el alfabeto dactilológico, una representación manual del abecedario en el espacio que se utiliza sobre todo para dar nombres y apellidos o para nombrar un elemento o un pensamiento muy específico.
  • «¿Pero no es una lengua pobre?»
  • Para nada. Con la lengua de signos podemos expresar exactamente lo mismo que con cualquier otra lengua oral. Es incluso más rica, ya que hay una comunicación no oral mucho más variada por la expresión corporal y labio-facial. Es una lengua cultural que evoluciona y se actualiza constantemente, como todas las demás.
  • «La Lengua de signos es universal… ¡qué sencillo! ¡Si aprendo lengua de signos puedo hablar con un sordo inglés!»
  • No, me parece que no vas a poder hablar con él hasta que no aprendas lengua de signos inglesa, porque la LS no es universal. Cada país tiene su propia lengua de signos, e incluso hay diferencias entre diferentes regiones. Hay un sistema de signos universal que no conoce mucha gente, pero es una modalidad más simple que no se usa normalmente.
  •  «Mi abuelo es sordomudo…»
  • ¿Tu abuelo no se enfada cuando le llamas sordomudo? Seguro que más de una vez le has escuchado hablar, entonces… no es mudo, ¿no? Las personas sordas pueden hablar e incluso algunos utilizan más la lengua oral que la lengua de signos. Ser sordo no implica tener dañadas las cuerdas vocales.
  • «Y si una persona sorda no te entiende, ¿te lee los labios?»
  • Eso sería genial, pero leer los labios es algo muy cansado y difícil porque no toda la gente vocaliza de la misma forma; por lo que no todas las personas sordas son capaces de hacerlo.
  • «Si le pongo un audífono a mi abuelo, ¿será capaz de oír?»
  • Bueno, depende de cómo de afectado tenga el aparato auditivo. Si tiene restos auditivos logrará escuchar algunos sonidos pero, por desgracia, muchas personas sordas no los tienen. En estos casos, el audífono no será eficaz.
  • «A mí me daría miedo conducir si no oigo…».
  • ¡Qué va! Los sordos pueden conducir como lo hacen las personas oyentes, porque cuando conducimos utilizamos principalmente el sentido de la vista.
  • «Bueno, como tienen más desarrollada la vista, sabrán leer y escribir casi mejor que nosotros».
  • Ojalá, pero aquí el problema se encuentra en que, en el momento de aprendizaje de la lecto-escritura, asociamos las formas a los fonemas. Si no podemos escucharlos, esta asociación se ve afectada, por lo que las personas sordas tienen dificultades en la comprensión lectora.

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