Parámetros formacionales de la LSE: ¿cómo se construyen los signos?

Como ya sabéis, la lengua de signos española (LSE) es una lengua viso-gestual que tiene sus propias características lingüísticas y gramaticales para construir las oraciones mediante signos. Pues ahora os voy a contar cómo se pueden clasificar estos signos para aprender a distinguirlos. Pueden ser:

  • Signos icónicos. Cuando el signo en sí se parece mucho a la realidad que quiere representar (puede imitar la forma, el movimiento, tener una relación espacial…). Por ejemplo, el signo que representa la palabra casa hace la forma del tejado de una casa.

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  • Signos intermedios. Son los que se basan en el alfabeto dactilológico (¡ya lo hemos visto en el blog!) para representar una palabra. Por ejemplo, la palabra  se forma representando las dos letras del abecedario que la componen.

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  • Signos arbitrarios. Aquellos que nada tienen que ver con la realidad a la que representan. Por ejemplo, como veis en la imagen, el signo de la palabra nombre no tiene ninguna iconicidad.

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Pues ahora que ya sabemos que existen diferentes tipos de signos, vamos a ver cómo podemos formarlos. ¿Preparados? Repetid conmigo: querología.

Quero… ¿qué?

Querología.  La fonología se encarga de estudiar los fonemas, ¿verdad? Bueno, pues en el caso de la lengua de signos española, la rama que se encarga de estudiar los queremas es la querología. ¿Y qué son los queremas? Los queremas son las diferentes partes que forman un signo —es decir, los parámetros formacionales. Y estos, a su vez, formarán las frases signadas.

En la LSE tenemos seis parámetros que nos van a ayudar a diferenciar, analizar y aprender exactamente cómo se construye cada signo:

  1. Queirema o forma de la mano mientras se realiza el signo. Las últimas investigaciones constatan que existen unos 29 queiremas.
  2. Toponema o lugar donde se hace el signo. En total hay 25 toponemas, que están distribuidos por cuatro zonas del cuerpo: el espacio neutro o el tronco (con o sin contacto), la cabeza, el brazo izquierdo y el brazo derecho.
  3. Kinema o movimiento de la mano. Hay 18 movimientos diferentes (giratorios, en vaivén, movimientos alternos, rectos…).
  4. Kineprosema o dirección del movimiento de la mano. Se aprecian 6 direcciones principales del movimiento: hacia arriba, hacia abajo, hacia la derecha, hacia la izquierda…
  5. Queirotropema o orientación de la palma de la mano. Independientemente de qué configuración adquiera la mano, la palma siempre señalará una dirección u otra. Hay 9 orientaciones posibles.
  6. Prosoponema o expresión corporal y labio-facial. Son todos los componentes que acompañan al signo y en los que no se utilizan las manos. Los movimientos del cuerpo, de la boca, etc. Por ejemplo, la expresión facial nos ayuda a saber si nos quieren hacer una pregunta —levantando las cejas— o es una afirmación. Esta parte es tan importante que, si cambiamos el prosoponema de un signo, podemos estar diciendo otro totalmente diferente.

Mediante la combinación de estos parámetros surgen todos los signos, pero lo que hemos visto hoy tan solo es la base. Un buen punto de partida —eso si— para conocer y practicar la lengua de signos. Atentos a nuestro blog, porque pronto os explicaremos más sobre cómo comunicarnos en lengua de signos.

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