Entrevista con Veru Rodríguez, director de la primera webserie en Lengua de Signos Española

Mírame cuando te hablo, «la primera webserie para todos los públicos», vio la luz el 2 de octubre de 2014. Detrás de ella está IDendeaf, una asociación que se dedica a la formación y la producción audiovisual en lengua de signos.

Acabada la primera temporada con un éxito notable, hablamos con Veru Rodríguez, director de la serie y presidente de IDendeaf. ¡Al final de la entrevista os dejamos los enlaces a sus redes sociales, para que no te pierdas nada!

¿Con qué intención nace Mírame cuando te hablo?

Principalmente, MCTH nace con la idea de crear entretenimiento para las personas sordas. El entretenimiento audiovisual dirigido a este colectivo es prácticamente inexistente, pero no es solo entretener; MCTH aporta muchísimas cosas positivas, como por ejemplo, la integración de la cultura sorda en un mundo oyente, la accesibilidad al 100% (que personas sordas y oyentes pueden disfrutar del mismo contenido al mismo tiempo), la normalización de la lengua de signos… y todo eso sin olvidar que MCTH no deja de ser un contenido educativo.

Por otro lado, MCTH es un producto de IDendeaf, cuyos objetivos son la creación de contenidos audiovisuales en lengua de signos y la formación en el campo audiovisual de las personas sordas. Formamos a las personas sordas para que ellas mismas tengan las herramientas necesarias para crear sus contenidos y puedan crear, tal vez en un futuro no muy lejano, sus propias productoras para saciar un mercado demandante de este tipo de contenidos. Por decirlo de alguna manera, es un nuevo mercado aún por explorar; y a todo el mundo que conoce el proyecto le parece muy interesante. Creemos y perseguimos el objetivo de que las personas sordas tengan un canal de televisión exclusivo en su propia lengua, y que sea accesible a las personas oyentes mediante subtítulos o doblaje de voz. Es una nueva forma de integración a la inversa.

¿Cuál es el equipo que hay detrás de la serie?

En la primera temporada de la serie hemos contado con la colaboración de manera desinteresada de todos los actores que aparecen en ella —unas cuarenta personas sordas que han creído en el proyecto y que han entregado su tiempo a cambio del ideal que perseguimos— y también de todo el equipo de guionistas, fotógrafos, montadores, dobladores, sonidistas, subtituladores, distribuidores e informáticos que hacen que el proyecto se mueva y evolucione continuamente. Todas las personas que han participado lo han hecho a costa de su tiempo y de saber que entre todos luchamos por un sueño que poco a poco se hace realidad. Todos han participado sin ningún tipo de beneficio económico, únicamente con la ilusión de colaborar en un proyecto que nos hace sentir que una nueva «era del audiovisual« está llegando.

¿Recibís financiación o colaboración de algún tipo?

No hemos recibido ningún tipo de financiación en esta primera temporada, pero esperamos que los grandes datos que la primera temporada nos ha dado nos permitan con más facilidad encontrar posibles patrocinadores o, incluso, televisiones que se interesen en este producto. Lo que sí cabe destacar es la colaboración de todas las personas y entidades que han participado en el proyecto de manera desinteresada.

¿Cómo es un día de rodaje para el equipo de MCTH?

Lo importante no es el día de rodaje sino los días anteriores al mismo, donde preparamos todo con mimo para que ese día sea lo más dinámico, llevadero y relajado posible. El día del rodaje pasamos muchas horas grabando cada una de las secuencias, y si no tenemos todo controlado y definido con antelación, ese día puede desencadenar en un desastre.

Creo que uno de nuestros secretos es que trabajamos mucho en la preproducción; le damos mil vueltas a los guiones y los ensayos para que todo vaya sobre ruedas. El día de rodaje no es muy diferente a un rodaje normal (cámaras, actores, maquillaje, luz… todo es igual), solo que con la peculiaridad de que usamos la lengua de signos como herramienta de comunicación. Ante la pregunta, ¿es más difícil trabajar en rodaje con personas sordas? Debo confesar que, en mi caso, no es más difícil… sólo es diferente. Sinceramente, por ahora, no concibo hacer un corto o un contenido audiovisual sin la lengua de signos.

¿Con qué os quedáis de todo lo vivido tras la primera temporada?

Buf, es difícil de responder. Todos los procesos dentro de la producción de Mírame cuando te hablo han sido increíblemente enriquecedores. Desde el minuto uno, en el que empiezas a escribir la idea, hasta que la ves reflejada en pantalla, es como una especie de máster de cine en lengua de signos en el que todo el equipo ha aprendido muchísimo; sobre todo a ver que es posible trabajar de otra manera, saltarte un poco las normas que ya has aprendido respecto al cine y experimentar. Nosotros, como equipo, nos quedamos con la esencia en sí del proyecto: hemos creado un contenido capaz de sentar en el mismo sofá a personas sordas y oyentes sin necesidad de que uno se sienta discriminado, gracias al subtitulado y el doblaje de voz.

¿Qué te ha aportado la serie a ti, como director?

Siento mucha satisfacción de haber creado algo tan necesario para la comunidad de personas sordas. En lo que a lo personal se refiere este proyecto me ha aportado más conocimiento, he aprendido cómo no se deben hacer las cosas y también ha dejado en mi muchas ganas de seguir creando más contenidos de este tipo. Mi prioridad dentro de IDendeaf ha sido este proyecto y solo el tiempo dirá todo lo que ha significado.

¿Cuál ha sido la audiencia media de la serie?

Yo diría que la media está en unos 5.000 espectadores fijos en cada capítulo, aunque es verdad que cada día suben las visitas y que el primer capítulo ya tiene casi 22.000 reproducciones. También nos vemos en el problema de la difícil difusión del contenido, porque aunque ya es bastante conocido aún hay muchísimas personas sordas que no lo conocen.

¿Cómo valoras proyectos como ShowLeap, que también buscan romper las barreras a las que aún tiene que enfrentarse el colectivo sordo?

Como director de IDendeaf y como hijo de padres sordos, me parecen totalmente necesarios los proyectos que intentar romper barreras e intentar mejorar la calidad de vida de las personas sordas, y el caso de ShowLeap me parece muy interesante y os animo a seguir luchando. Vuestra ilusión se transmite a través de vuestra web y vuestro blog. Estamos seguros de que vuestro proyecto evolucionará, crecerá y esperamos que en un futuro no muy lejano podamos empezar a utilizar esta clase de tecnología para comunicarnos.

IDendeaf defiende un audiovisual «para todos». ¿En qué punto estamos y cómo se podría avanzar hacia este ideal? ¿Ves factible que las grandes productoras se impliquen?

Partimos prácticamente desde cero pero creemos que sí, que habrá gran cantidad de productores que se quieran sumar a este nuevo audiovisual aún por explorar; pero ante todo creemos que es muy importante fomentar que sean las mismas personas sordas las que se impliquen creando este tipo de iniciativas. Que sean ellos los que creen su propio cine y lenguaje audiovisual lo veo totalmente necesario, y a veces la sociedad peca de creer lo que necesitan las personas sordas sin haberles preguntado antes a ellos si lo necesitan.

¿Cuál ha sido la respuesta de la gente hacia MCTH?

Aún seguimos recibiendo respuestas desde todas partes del mundo, todas ellas positivas y constructivas. Todos ellos nos hacen ver la importancia de la serie como proyecto social. Algunas familias de sordos con integrantes oyentes nos agradecen haber creado por fin un contenido para ver en familia sin ningún tipo de molestia o herramienta añadida. Para nosotros eso no tiene precio.

¿Qué novedades nos esperan en la segunda temporada? ¿Hay fecha de estreno?

Habrá muchas sorpresas, como que Luis y Sonia se casan.¡Es broma! [Risas] Aún estamos en fase de elaboración de guiones, pero esperamos poder estrenar la segunda temporada hacia septiembre-octubre si todo va bien, aunque puede pasar cualquier cosa.

Para los que queráis estar informados de todo no olvidéis que tenemos la web de la serie y la de la asociación. También estamos en las redes sociales y tenemos aplicación de móvil IDendeaf, así que no hay excusa para echarle un ojo a nuestros proyectos. ¡Estáis todos invitados!

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Gramática de la lengua de signos: nociones básicas

El orden de los signos dentro de la oración

Como ya sabéis, la lengua de signos sigue unas reglas gramaticales específicas. Entonces… ¿cómo se forma una oración en lengua de signos? ¿La estructura es la misma que utilizamos en la lengua oral? ¡No!

Esta es una de las cosas más importantes que debéis saber: en la lengua de signos, la estructura gramatical no es la misma que en la lengua oral. Es decir, el orden de las palabras no coincide con el de los signos a la hora de formar oraciones. En la lengua oral española (LOE), el orden es sujeto–verbo–objeto; en cambio, en la lengua de signos española (LSE) el orden es sujeto–objeto–verbo. Mejor lo vemos con un ejemplo:

[LOE] Yo–bebo–agua

[LSE] Yo–agua–beber

Este es el orden básico de los signos dentro de una oración —hay excepciones, aunque no son frecuentes—, pero ¿y si le metemos algunos complementos?  Vamos a ello.

LSE: construyendo oraciones

  • En la lengua de signos, los pronombres son fundamentales para indicar el sujeto de la oración:

    [LOE] Yo estoy cansada

    [LSE] YO–cansada

    Ah, ¿os habéis fijado? 🙂 No hemos incluido el verbo estar en la oración signada. ¡En la lengua de signos no utilizamos los verbos ser/estar!

  • En la LSE, la temporalidad siempre será signada al principio de la oración. Además, para indicar el tiempo verbal, utilizaremos el signo pasado, presente (hoy) o futuro.

[LOE] Vi una película ayer por la tarde

[LSE] Ayer–tarde–película–ver

  • Por el contrario, los adjetivos siempre irán detrás del nombre al que acompañan:

[LOE] Mi bufanda es muy bonita

[LSE] Mi–bufanda–bonita

  • Los adverbios también se suelen ubicar al final de la oración, para complementarla:

[LOE] Mi instituto está lejos [adverbio de lugar]

[LSE] Instituto–mío–ese (demostrativo)–lejos

[LOE] Yo estoy en casa todavía [adverbio de tiempo]

[LSE] Yo–casa–todavía

  • En la lengua de signos también utilizamos preposiciones, aunque no tantas como en la lengua oral (con, contra, hasta, para, por, sin desde son algunas de las más utilizadas):

[LOE] Vivo con mis padres hasta que tenga dinero

[LSE] Mis–padres–vivir–conhasta–yo–dinero–tener

  • Y… ¿los artículos? Teníamos nuestra razón para no hablar antes de ellos: en la lengua de signos no hay artículos. Efectivamente, las personas sordas son capaces de expresar cualquier cosa sin artículos.

[LOE] He quedado con mi prima a las ocho

[LSE] Mi–prima–yo (las dos)–quedar–hora–ocho

  • … y podríamos seguir, pero son muchos los complementos con los que podemos formar oraciones y los iremos viendo poco a poco. En todo caso, es muy importante que sepáis que las oraciones en lengua de signos tienen que seguir una secuencia cronológica; es decir, tenemos que signar utilizando un orden lógico temporal. Por ejemplo:

[LOE] Después de cenar me fui de fiesta

[LSE] Yo–cenar–fin–fiesta–ir

Componentes no manuales

Despedimos el post recordándoos uno de los palabros de la lengua de signos: los componentes no manuales. ¿Te suena? Son todas las expresiones faciales y corporales que pueden acompañar a un signo o  a una frase y que, por tanto, nos ayudan a darle un sentido u otro a aquello que estamos diciendo. Ya los habíamos visto anteriormente…

[LOE] No sé si mañana iré a la piscina…

[LSE] Mañana–piscina–ir–no saber… (Cara de duda)

En este caso, para expresar una entonación dubitativa, el signo de duda suele signarse al final de la frase junto con una expresión facial dubitativa.

A modo de resumen, y para terminar, os dejamos una tabla en la que se ven claramente las diferencias que hay entre una lengua y otra:

Tabla LOE LSE

Si te ha parecido útil lo que has aprendido, no dudes en compartirlo en tus redes sociales. Pero hay mucho más, ¡atento al blog!

Esperamos vuestras opiniones y dudas en los comentarios 😉

Parámetros formacionales de la LSE: ¿cómo se construyen los signos?

Como ya sabéis, la lengua de signos española (LSE) es una lengua viso-gestual que tiene sus propias características lingüísticas y gramaticales para construir las oraciones mediante signos. Pues ahora os voy a contar cómo se pueden clasificar estos signos para aprender a distinguirlos. Pueden ser:

  • Signos icónicos. Cuando el signo en sí se parece mucho a la realidad que quiere representar (puede imitar la forma, el movimiento, tener una relación espacial…). Por ejemplo, el signo que representa la palabra casa hace la forma del tejado de una casa.

Blog ShowLeap - Parametros formacionales LSE

  • Signos intermedios. Son los que se basan en el alfabeto dactilológico (¡ya lo hemos visto en el blog!) para representar una palabra. Por ejemplo, la palabra  se forma representando las dos letras del abecedario que la componen.

Blog ShowLeap - Parametros formacionales LSE

  • Signos arbitrarios. Aquellos que nada tienen que ver con la realidad a la que representan. Por ejemplo, como veis en la imagen, el signo de la palabra nombre no tiene ninguna iconicidad.

Blog ShowLeap - Parametros formacionales LSE

Pues ahora que ya sabemos que existen diferentes tipos de signos, vamos a ver cómo podemos formarlos. ¿Preparados? Repetid conmigo: querología.

Quero… ¿qué?

Querología.  La fonología se encarga de estudiar los fonemas, ¿verdad? Bueno, pues en el caso de la lengua de signos española, la rama que se encarga de estudiar los queremas es la querología. ¿Y qué son los queremas? Los queremas son las diferentes partes que forman un signo —es decir, los parámetros formacionales. Y estos, a su vez, formarán las frases signadas.

En la LSE tenemos seis parámetros que nos van a ayudar a diferenciar, analizar y aprender exactamente cómo se construye cada signo:

  1. Queirema o forma de la mano mientras se realiza el signo. Las últimas investigaciones constatan que existen unos 29 queiremas.
  2. Toponema o lugar donde se hace el signo. En total hay 25 toponemas, que están distribuidos por cuatro zonas del cuerpo: el espacio neutro o el tronco (con o sin contacto), la cabeza, el brazo izquierdo y el brazo derecho.
  3. Kinema o movimiento de la mano. Hay 18 movimientos diferentes (giratorios, en vaivén, movimientos alternos, rectos…).
  4. Kineprosema o dirección del movimiento de la mano. Se aprecian 6 direcciones principales del movimiento: hacia arriba, hacia abajo, hacia la derecha, hacia la izquierda…
  5. Queirotropema o orientación de la palma de la mano. Independientemente de qué configuración adquiera la mano, la palma siempre señalará una dirección u otra. Hay 9 orientaciones posibles.
  6. Prosoponema o expresión corporal y labio-facial. Son todos los componentes que acompañan al signo y en los que no se utilizan las manos. Los movimientos del cuerpo, de la boca, etc. Por ejemplo, la expresión facial nos ayuda a saber si nos quieren hacer una pregunta —levantando las cejas— o es una afirmación. Esta parte es tan importante que, si cambiamos el prosoponema de un signo, podemos estar diciendo otro totalmente diferente.

Mediante la combinación de estos parámetros surgen todos los signos, pero lo que hemos visto hoy tan solo es la base. Un buen punto de partida —eso si— para conocer y practicar la lengua de signos. Atentos a nuestro blog, porque pronto os explicaremos más sobre cómo comunicarnos en lengua de signos.

La lengua de signos española

La lengua de signos española (LSE) es una lengua viso-gestual, con sus propias características lingüísticas y gramaticales, reconocida en nuestro país desde 2007.

Propia de las personas sordas y sordociegas, la lengua de signos es una lengua natural de carácter visual, espacial, gestual y manual en cuya conformación intervienen factores históricos, culturales, lingüísticos y sociales.

Origen del término

Antiguamente, hasta más o menos entrado el siglo XIX, la lengua de signos respondía al término de lenguaje de los sordos o lenguaje de señas pero, debido a la influencia de los maestros franceses de la época, se comenzó a llamar lenguaje de signos. Aunque en el siglo XX hubo un retroceso y se volvió a cambiar el término por lenguaje mímico o gestual, actualmente —por fin— se ha acuñado esta lengua como lengua de signos.

¿Qué sabes de la comunidad sorda?

  • Imagen-009«¿La lengua de signos es mímica?»
  • ¡Qué va! La lengua de signos es una lengua precisamente porque conforma una serie de normas y reglas gramaticales que la hacen diferenciarse de cualquier otro tipo de comunicación no oral.
  • «He escuchado que la LSE se compone de las letras del abecedario. Es así, ¿verdad?»
  • No sé dónde habrás escuchado eso, pero no. La LSE tiene su propia estructura gramatical y además tiene el alfabeto dactilológico, una representación manual del abecedario en el espacio que se utiliza sobre todo para dar nombres y apellidos o para nombrar un elemento o un pensamiento muy específico.
  • «¿Pero no es una lengua pobre?»
  • Para nada. Con la lengua de signos podemos expresar exactamente lo mismo que con cualquier otra lengua oral. Es incluso más rica, ya que hay una comunicación no oral mucho más variada por la expresión corporal y labio-facial. Es una lengua cultural que evoluciona y se actualiza constantemente, como todas las demás.
  • «La Lengua de signos es universal… ¡qué sencillo! ¡Si aprendo lengua de signos puedo hablar con un sordo inglés!»
  • No, me parece que no vas a poder hablar con él hasta que no aprendas lengua de signos inglesa, porque la LS no es universal. Cada país tiene su propia lengua de signos, e incluso hay diferencias entre diferentes regiones. Hay un sistema de signos universal que no conoce mucha gente, pero es una modalidad más simple que no se usa normalmente.
  •  «Mi abuelo es sordomudo…»
  • ¿Tu abuelo no se enfada cuando le llamas sordomudo? Seguro que más de una vez le has escuchado hablar, entonces… no es mudo, ¿no? Las personas sordas pueden hablar e incluso algunos utilizan más la lengua oral que la lengua de signos. Ser sordo no implica tener dañadas las cuerdas vocales.
  • «Y si una persona sorda no te entiende, ¿te lee los labios?»
  • Eso sería genial, pero leer los labios es algo muy cansado y difícil porque no toda la gente vocaliza de la misma forma; por lo que no todas las personas sordas son capaces de hacerlo.
  • «Si le pongo un audífono a mi abuelo, ¿será capaz de oír?»
  • Bueno, depende de cómo de afectado tenga el aparato auditivo. Si tiene restos auditivos logrará escuchar algunos sonidos pero, por desgracia, muchas personas sordas no los tienen. En estos casos, el audífono no será eficaz.
  • «A mí me daría miedo conducir si no oigo…».
  • ¡Qué va! Los sordos pueden conducir como lo hacen las personas oyentes, porque cuando conducimos utilizamos principalmente el sentido de la vista.
  • «Bueno, como tienen más desarrollada la vista, sabrán leer y escribir casi mejor que nosotros».
  • Ojalá, pero aquí el problema se encuentra en que, en el momento de aprendizaje de la lecto-escritura, asociamos las formas a los fonemas. Si no podemos escucharlos, esta asociación se ve afectada, por lo que las personas sordas tienen dificultades en la comprensión lectora.